martes, 14 de febrero de 2017

Cortazar?

"Lo que mucha gente llama "ser pobre" consiste en elegir un tipo de vida y casarse con el mismo ¿La eligen?, ¿me lo juras?, ¿los has visto? Como si se pudiese elegir esa vida, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio."

Cortazar?

lunes, 13 de febrero de 2017

Acaso

¿Acaso no son todas las noches la noche ideal para una cerveza, música y una charla compartida? ¿Acaso no se juega la vida en las palabras después de todo? ¿Acaso alguna vez nos explicaron lo ideal? ¿Acaso alguna vez nos explicaron como se vive? Y si así fuere, ¿acaso haríamos caso a aquella explicación? ¿sería verdadera? ¿Acaso no estamos escribiéndolo todo? Siempre con palabras ya existentes, con palabras ya inventadas. Siempre a partir de un renglón ya escrito, pero escribiendo en fin. La historia es un cadáver exquisito y nada más. ¿Acaso tiene sentido escribir lo que escribimos? ¿Acaso tiene sentido escribir lo que escribo? ¿Acaso importa el sentido para escribir? ¿Acaso importa el sentido para vivir? ¿Acaso existe el sentido en sí mismo? ¿Acaso no somos... no lo construimos nosotros a nuestro sentido y el de las cosas? ¿Acaso importa el sentido? ¿Acaso no tiene sentido que todas las noches sean ideales?

lunes, 6 de febrero de 2017

La Vuelta

La vuelta es dejar atrás un lugar para volver a otro lugar que ya no existe. Es que la vuelta no existe. Cuando volvés nunca volvés al mismo lugar. Cuando partís el lugar se va con vos, con tu momento. Y así estamos, buscando lugares destruídos, ruinas sobre las cuales se reconstruyen palacios siempre más ruines. Y los senderos se bifurcan, y los jardines siempre son ajenos y los jardines no son más que dudas. Minotauros perdidos, y que alguien nos rescate, que alguien nos mate para poder salir. Y cambiar... cambiar todo por un solo cambio. Morir y empezar de nuevo. Un cambio, un empuje que sea el cambio definitivo y así ser feliz. Vos sos el cambio. Después, nunca volver a ser lo que era antes, porque la vuelta no existe, porque la vuelta ya no la querré, porque allá voy a estar bien; con vos.

sábado, 21 de enero de 2017

La razón

Somos seres en constante escape, un punto de fuga que se proyecta. Protegiéndonos, evitándonos, racionalizándonos, racionalizando. Enmascarando con argumentos lo verdadero, como siempre y como podemos. La apariencia que sostiene lo aparentado y a la vez lo crea. La razón como defensa ante un inconsciente que nos invade. Lo inentendible, lo inexplicable, amenazando nuestras palabras que siempre son menos, que nunca bastan y siempre son excedidas. El deseo que nos mueve... nos acerca y nos aleja. Y sin embargo, nadie dice nada nuevo, son las mismas palabras en otro orden. La razón: esa perra, ese cementerio. La fenomenología: ese sol extraño, indispensable, caluroso, pero inalcanzable e intocable. Esa objetividad que nos alumbra pero no podemos ver porque encandila, enceguece. Las palabras, nuestros anteojos polarizados, nuestra única forma de acercarnos, pero nuestro escape a la vez. Somos un punto de fuga, proyecciones de palabras bajo un sol que quema y abriga. Somos razón que cree buscar acercarnos pero nos aleja de esa quemazón. Somos huida paradójica de lo que nos empuja.

Abrazo de mujer

A decir verdad sólo necesito un abrazo de mujer. Nada de lo que me dan, sólo un abrazo. Ni palabras ni un beso, sólo un abrazo. Nada de sexo ni de promesas o esperanzas, un abrazo nada más. No necesito la compañía ni la verdad, sólo un abrazo me confortaría. Esas caricias que me erizan la piel y tanto me gustan no son suficientes como el abrazo que reclamo y necesito. Ni siquiera el amor o el cariño propio del abrazo es necesario, solamente con el abrazo podré yo imaginarlo, inventarlo, crearlo. Y es que uno está así, tan solo; y entonces uno sólo quiere un abrazo. Lo quiero, lo necesito, el abrazo de mujer. Quiero silencio y unos brazos donde quebrarme, nada más. Encogerme y refugiarme de una vez en un abrazo. Llorar, estar debajo de la cabeza de una mujer, sentir los brazos que me rodean y me aprietan con más fuerza de la que yo tengo ahora, sentirme débil pero protegido, abrazado... sentirme abrazado. No es que no encuentre otras palabras, es que sólo quiero sentirme abrazado, nada más. Rendirme lacrimoso, hecho una piltrafa, ante los brazos de una mujer. Caer rendido en un abrazo de mujer.