Tirarse a la cama y pensar. Pensar en todo.
Pensar en una charla del día, en el uso de palabras que no te convencían del
todo y que al seguir pensando te convencen cada vez menos. Pensar en que la
vida termina, pensar en sugerencias y obligaciones. Pensar en por qué todo es
tan así y no tan de otra forma. Es que a veces (son horas, días o semanas,
quizás más) quisiéramos que todo fuera tan de otra forma. Que despertarse sea
ver una lágrima en el cielo y que eso no signifique lluvia sino que sea el sol
que lloro. Entonces seguimos pensando y dijo “chau” pero no dijo “abrazo” o
dijo “beso” pero no dijo “te quiero”. Entonces pensar clarifica las cosas, pero
encandila. “Estaría mal ese día” pensás por dentro, pero por qué estaría así.
¿El día? ¿La familia? ¿Vos? Claro, vos. Y entonces pensar empieza a no hacer
tan bien. Y entonces pensar se transforma en insomnio. De tanto pensar resulta
que no te quiere, que no sos nadie para esa persona, que la vida termina y que
tenés obligaciones que cumplir, pero que importa ya, no te quiere y eso es el
insomnio. ¿Qué es lo que soy y que es lo que hago para que no me quiera? Soy lo
que hago, pero entonces qué hago. No se qué hago, pero se que sale mal o que no
sale como quiero, porque sino me querría. Sabemos entonces que no me quiere,
que soy algo que no quiere, que no hago lo que quiere, que hago las cosas mal y
que tengo obligaciones, pero qué importa ya, sólo queda levantarse de la cama y
hacer las cosas de otra manera o simplemente no pensar más. Quizás sólo pienso
mal, quizás sólo actúo mal, quizás haya que dejar de pensar, quizás haya que
dejar de actuar o quizás simplemente haya que cambiar y dormir. Caer y
levantarse, dormir y levantarse y así seguir.
jueves, 23 de agosto de 2012
domingo, 29 de julio de 2012
Bailá para mí
¿Por qué no bailarán esos que piensan bailar cuando "bailan"? Yo los veo ahora, sin sonrisas en sus caras y no bailan. ¿No escuchan la música del aire? ¿No escuchan esto que escuchamos algunos? Porque algunos bailan y se nota. Hablo de ese baile que se ve en las caras, en los dientes. No todos escuchan esa música del aire, que vive en los pensamientos, en las ideas. Esa música de la vida para callar a la muerte, para que siga durmiendo y no llore más, para que no moleste por lo menos por un rato. La canción de cuna que se sumerge en el cerebro y que duerme a las fieras. Sin necesidad de matar, sólo una canción, sólo la música y dormir y descansar y que felicidad bailar. Sólo quiero ver a la gente bailando, ese baile de la cara, de la vida frente a la quietud de la muerte. Sólo quiero verte bailar. Se ilumina el mundo, se ilumina la oscuridad, se ilumina la propia luz y nos encandila para no ver más adelante sino el momento. Sólo quiero verte bailar. Bailá para mi.
domingo, 22 de julio de 2012
Un Trago Más
Fue sólo un instante. Tres segundos, dos o
cuatro; pudieron haber sido horas, pero no lo sé porque fue un instante de los
que no se miden en el tiempo que usamos siempre. Un instante que te absorbe. Estaba
parado y viendo todo. Todo el ruido formaba un silencio perfecto para
reflexionar, para darse cuenta que estaba en frente de lo que se llama “vida”.
Era música, algunos tragos servidos y yo estaba ahí parado, quieto, observando
y me di cuenta que la “vida” era eso que estaba viendo. Los amigos juntos,
hablando, estando con ellos, pasándola bien, mi novia sonriendo. Y todo eso era
la vida. La música dejaba de ser silencio y los vasos volvían a las bocas de
sus dueños por un segundo. Yo me sentaba al lado de mi novia y ese instante
terminó. Dame un trago más amor, que ya vi lo que es la vida y quiero vivirla,
con ellos, con vos...
sábado, 30 de junio de 2012
Tarde.
Con el tiempo le fui encontrando sentidos.
Lo volví a leer, lo volví a mirar,
y de repente volvieron palabras
que nunca habían estado.
O siempre estubieron, y
fui yo el que apareció nuevo.
Lo importante es que ahí estaban,
tan viejas y tan presentes. Gastadas
en hojas con olor a libro nuevo
y una tapa que se desgarraba
- como de verguenza - al mirarla.
lunes, 18 de junio de 2012
Una Carta de Amor
Mi querido amor:
Vivimos
en un mundo en el que la plata no es felicidad, pero sin embargo parece ser lo
único que importa. En un mundo en el que todo es apuro y que hay que estudiar y
que hay que hacer todo ya y hay que estar preocupado para estar ocupado y
siempre más, pero el tiempo con vos no cuenta y ellos no lo saben, con vos no
necesito más y ellos no lo saben. Te dicen que la plata no es felicidad pero te
hacen trabajar porque “dignifica”, ¿Pero acaso no dignifica más la felicidad? Y
la felicidad sos vos, es tu presencia amor, pero ellos no lo saben. Vivimos en
un mundo que se complejiza cada vez más pero que vos simplificas en una
sonrisa, de esas que tanto amo, querida. Pero también me río, me río de ese
mundo en el que estamos, porque vos me enseñaste a reír. Y aparecen las ganas
de alejarme de ese mundo del que me río, del que siento lástima porque no se da
cuenta de que en la vida todo es el amor, de que en mi vida todo es tu amor,
alejarme tan lejos con vos, siempre con vos.
Te
veo y no puedo no verte (y el mundo parece desvanecerse). Si sonrío y me quedo
mirándote, no te asustes, no preguntes. No es que esté loco, sólo que quiero
verte porque me hace bien, porque siento que es lo mejor que puedo hacer,
porque esa sonrisa pasa a ser el mundo (mi mundo) y así está mejor, porque te
quiero tanto y mucho más. Te veo y no puedo no verte, y me preguntás, pero no
se trata de preguntar amor, simplemente dejame mirarte y sonreí, que con eso ya
me hacés feliz, y el mundo es el mundo y vive como quiere pero yo estoy con vos
y vos estás conmigo y entonces ¿Qué importa lo demás? Te quiero y me querés, ¿Y
qué importa lo demás? El mundo pasa a ser tu cara, tu cuerpo, tu alma y
entonces ¿Qué importa lo demás?
Yo,
pensando, sintiendo...
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