domingo, 21 de octubre de 2012

Infelicidad



"Me estoy atando los zapatos, contento, silbando, y de pronto la infelicidad, Pero esta vez te pesqué, angustia, te sentí previa a cualquier organización mental, al primer juicio de negación. Como un color gris que fuera un dolor y fuera el estómago."

- Julio Cortázar

viernes, 19 de octubre de 2012

Desconsolado

Y en todo ese silencio mi corazón gritaba y nadie estaba ahí para escucharlo. Pero tranquilo- me dije -que el agua de las lágrimas puede hacer crecer cosas vivas adentro, quizás solo falte tu abrazo, tu luz. Mañana voy a abrazarte.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Dar y Recibir

De repente te pasa eso que nos pasa a todos. Mirás tus pantalones, tu espejo, tu reloj, tu televisión pero no los mirás a ellos sino que mirás tu vacío. Sentís que quizás la música es lo único que te da algo, y tenés familia y tenés amigos, unos lindos hijos y una mujer (que tanto querés y tanto te quieren), pero la música es lo único que te da algo. Das y no recibís lo que esperás y sentís que no recibís nada aunque quizás no sea así, pero es lo que pensás o peor todavía, lo que sentís. Mirás a tus amigos, te acordás, llorar no es la respuesta pero desahoga. No tenés razones para nada de lo que te pasa, de lo que sentís, de lo que llorás, pero llorás. La vida es tan perfecta y simplemente llorás, y llorar es perfecto entonces y no te sentís tan mal porque escribiste todo esto.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Esa luz, adelante


Estaba delante de todo. Delante de un paso dado, de un sonido emitido, de una luz que ya encandiló, delante de la muerte. No me di cuenta; tuvieron que pasar unos segundos para eso. Estaba atrás pero estaba muy adelante también. Era un dejavú, un presagio, un alma que dejaría de sangrar, una luz. Es que… esa luz, esa guía, esa hipnosis y yo que sin darme cuenta me adelantaba cada vez más. Me atraía. Era como una obsesión peligrosa y que cuanto más peligrosa era, más me atraía y más me adelantaba hasta que los pasos ya estuvieron dados, el sonido ya estuvo emitido, la luz ya me atropelló y adelante… yo. Un pie levantado, un grito olvidado, un cerrar de ojos eterno y adelante… mi muerte.

jueves, 23 de agosto de 2012

Pensando, nada más.

Tirarse a la cama y pensar. Pensar en todo. Pensar en una charla del día, en el uso de palabras que no te convencían del todo y que al seguir pensando te convencen cada vez menos. Pensar en que la vida termina, pensar en sugerencias y obligaciones. Pensar en por qué todo es tan así y no tan de otra forma. Es que a veces (son horas, días o semanas, quizás más) quisiéramos que todo fuera tan de otra forma. Que despertarse sea ver una lágrima en el cielo y que eso no signifique lluvia sino que sea el sol que lloro. Entonces seguimos pensando y dijo “chau” pero no dijo “abrazo” o dijo “beso” pero no dijo “te quiero”. Entonces pensar clarifica las cosas, pero encandila. “Estaría mal ese día” pensás por dentro, pero por qué estaría así. ¿El día? ¿La familia? ¿Vos? Claro, vos. Y entonces pensar empieza a no hacer tan bien. Y entonces pensar se transforma en insomnio. De tanto pensar resulta que no te quiere, que no sos nadie para esa persona, que la vida termina y que tenés obligaciones que cumplir, pero que importa ya, no te quiere y eso es el insomnio. ¿Qué es lo que soy y que es lo que hago para que no me quiera? Soy lo que hago, pero entonces qué hago. No se qué hago, pero se que sale mal o que no sale como quiero, porque sino me querría. Sabemos entonces que no me quiere, que soy algo que no quiere, que no hago lo que quiere, que hago las cosas mal y que tengo obligaciones, pero qué importa ya, sólo queda levantarse de la cama y hacer las cosas de otra manera o simplemente no pensar más. Quizás sólo pienso mal, quizás sólo actúo mal, quizás haya que dejar de pensar, quizás haya que dejar de actuar o quizás simplemente haya que cambiar y dormir. Caer y levantarse, dormir y levantarse y así seguir.